sábado, 11 de octubre de 2008

El 2 de Octubre de 1968

Lo ocurrido el 2 de Octubre de 1968 ha dejado de ser para muchos algo que merezca ser castigado.
Y lo digo no porque no lo merezca, sino porque en un país tercermundista, donde la política esta enferma de corrupción, y donde la injusticia es el modus operandi con el que los gobiernos rigen al país y a sus entidades, es de muy difícil a imposible que se pueda hacer justicia incluso a algo tan terrible y vergonzoso.
No quiero decir que no lo sigamos intentando, pero es mejor analizar las implicaciones de esto en la política mexicana y en la conciencia de las personas.
El 2 de Octubre de 1968 ya no es un hecho conmovedor, sino un recordatorio de que en México somos capaces de mucho mas de lo que las mentes sanas y pertinentes pueden hacer, pero sobre todo un recordatorio de que al gobierno (en general) no le importa la población, y de que tenemos que andarnos con mucho cuidado, pues 40 años equivalen, al menos en la política de este país, a uno o dos años de lo que valdrían en avance en cualquier otra nación del mundo (del segundo o "primer" mundos claro).

I -- Crítica

Del gobierno mexicano se podían esperar muchas cosas. Del presidente también. Pero todos debemos admitir, que nadie siquiera hubiera imaginado lo que sucedería ese 2 de Octubre.
Sabíamos que había corrupción, negligencia e impunidad en nuestras autoridades (suena muy familiar), pero nunca imaginamos que estábamos aplastados por leyes de genocidas (por el hecho en si) e imbéciles (esto por el hecho de haber sido capaces, sin pensar las consecuencias a nivel internacional).
Podría blasfemar (aunque no me alcanzara el espacio para expresar todo lo que debo decir) y criticar lo sucedido pero siento que eso ya lo han hecho muchos otros, y con mas y mejores razones.
Ese día todos quedamos con la boca abierta (aunque yo no había nacido) y recordamos los viejos (¿viejos?) tiempos, en los que el Porfiriato era la ley en el país, y donde el crimen era estar en contra, aunque fuera pacíficamente, del gobierno y de sus decisiones.
Nos dimos cuenta del poco avance que había en la mentalidad en general, y sobretodo el poco avance en la política, y en los mismos políticos, que no habían dejado de ser represores y arcaicos en términos no muy generales.

El hecho de que haya impactado tanto, se debe, creo yo, a que no solo fue en el momento mas inoportuno, sino que se hizo todo mal, y aunque en ese momento no se conocieron todos los detalles, ahora, que no todos, conocemos mas y mas relevantes.

Fue en una palabra terrible, y hablo sobre la impresión que dimos a los demás países.
Fue un: "Miren que barbaridad pasó en México, que brutalidad. ¡Esperen! ¿que no es ahí donde serán las próximas olimpiadas?".
Todo eso cuando pudo haber sido una "simple" manifestación (hablando sobre sus implicaciones en la política exterior).

II -- Crónica

La plaza de las tres culturas era idónea. Su tamaño y el hecho de ser un área despejada, permitió que fuera tomada en cuenta casi inmediatamente por los iniciadores del movimiento.
Horas antes del evento, la policía ya rondaba por las cercanías, a lo que todo mundo pensó que sería para vigilar que las cosas no se salieran de control.
Todo empezó bien. Empezaron a hablar los líderes estudiantiles al gran público ahí presente, desde un edifico al frente de la plaza.
Las sospechas empezaron cuando el ejército y el ya muy conocido batallón Olimpia empezaron a acercarse al lugar, y cuando de pronto se oyó a lo lejos un helicóptero que se acercaba.
Algunos miraron, otros no, pero cuando estuvo sobre ellos, y dejo caer una vengala de color verde sobre la plaza, la mayoría no lo sabía, pero si hubo quienes desde ese momento se dieron cuenta de que la cosa no iba a terminar bien.

De inmediato el ejercito empezó a disparar a la gente, y desde los edificios cercanos algunos francotiradores dispararon por igual a efectivos que a ciudadanos.

Hubo confusión, terror y angustia. Al principio los líderes decían: "No se asusten, tranquilicense", o "Son de salva, cálmense todos". Pero cuando la gente que estaba abajo vió y sintió que las balas no eran inofensivas, corrió como pudo y huyó de los policías que se les acercaban y de los que disparaban desde los edificios.

Incluso hay grabaciones de policías que golpearon a los protestantes, pero eso no es lo impactante, lo impactante es que los golpearon, pero para protegerlos de los francotiradores.
Algunos gritaban: "¡Agáchense!", y disparaban a los edificios, pero lo desconcertados que estaban no les permitió detener las ráfagas que golpeaban a la ciudadanía.

Entonces uno piensa, ah caray, osea que si podemos organizarnos. Desgraciadamente solo cuando son cosas que no solo no nos benefician, sino que nos afectan.

¿Que tiene que ver eso con la organización? se preguntaran muchos. Pues hay que aclarar que tiempo después fueron "descubiertos" los documentos que explicaban el plan con detalles que solo los militares y los políticos saben agregar a sus expedientes.

Ahí se verificaba claramente que todo era una gran puesta en escena, que los policías que "combatian" a la gente, no sabían de la existencia de los francotiradores, y de que el plan era hacer que pareciera que los francotiradores habían empezado el disturbio (cuando ellos mismos eran del ejército). De hecho el primer disparo vino de un edificio.

Al mismo tiempo, hay relatos que narran como personal con guantes blancos en su mano derecha subieron por las escaleras de los edificios, con la intención de capturar a los líderes del movimiento, y que encontraron coincidentemente a los francotiradores (algunos) que luego demostraron que no eran enemigos.

Los líderes que pudieron ser capturados fueron llevados a quién sabe donde junto con los demás sobrevivientes, y por medio de la tortura se les hizo "admitir" sus actos violentos.

La cifra de muertos y desaparecidos es desconocida, pues no falto en tan poco mexicano plan (es decir tan organizado plan) quienes limpiaran el lugar y "escondieran" a los muertos.

El gobierno dijo que la cantidad había sido (adivinaron) en decenas, la gente dijo que eran cientos, y la prensa dijo que casi mil. Hoy día sabemos que miles es la cifra correcta, aunque nunca sabremos cuantos, pues al igual que la impunidad de nuestros políticos, la bruma que envuelve aquellos hechos nefastos, nunca o tal vez un día muy lejano desaparecerá. Toco madera.

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